Cuando realizamos el taller sensorial con luz negra, siempre empezamos de la misma forma. Forramos las mesas con papel blanco, presentamos las pinturas, apagamos las luces, y encendemos el foco de luz negra… es genial observar como todos los elementos reactivos y las pinturas, empiezan a brillar en la oscuridad. Para crear un ambiente más relajado y mágico podemos poner música de fondo.
Este taller les encanta a nuestros alumnos. Suelen comenzar con mucha precaución, usando los pinceles y cambiando colores, y poco a poco van cogiendo confianza y terminan pintando con las manos y mirando qué efectos crea en ellas la luz con la pintura.
El primer día que la usamos, hace dos cursos, generó un poco de "miedo". Era algo muy novedoso y pintar en la oscuridad les daba respeto. Fue muy curioso y emocionante ver como iban superando el miedo inicial y comenzaban a experimentar con la pintura.
Es un taller muy enriquecedor. Estimula la creatividad, atención, concentración, motricidad fina, emociones, y sobre todo la intención comunicativa. Es emocionante ver cómo realizan peticiones, intentan compartir lo que dibujan...
Os dejamos algunas imágenes de esos momentos.

















